LA TRISTE REALIDAD DE LA TRAGEDIA

Los accidentes de tránsito en el mundo, en Colombia y en Buenaventura, diariamente causan lesiones y muertes de seres queridos, familiares y amigos.
Esta situación es preocupante; a propósito debo dar testimonio; como oficial de tránsito, durante muchos años, fui encargado del grupo de control vial del municipio de Buenaventura, en varias oportunidades y por razón de mi trabajo, me correspondió levantar los cuerpos de personas que unos minutos antes estaban con vida.
Mis compañeros y yo, hemos sentido el olor nauseabundo de la sangre caliente y palpado los huesos rotos de lesionados y muertos.
Hemos ayudado a los “Rescatistas” a sacar de entre las latas y hierros retorcidos a personas de mirada angustiosa y suplicante que gemían inspirando lástima.
Hemos tenido que cargar niños, cuyos miembros se habían convertido en una masa de carne sin forma y degollados.
Hemos tenido que contener y consolar a los seres queridos y familiares de las víctimas, cuyos cuerpos yacían sin vida sobre el pavimento.
Hemos tenido que cumplir con el penoso y obligado deber de comunicar a los parientes o familiares de las víctimas, el triste resultado del siniestro vial. Todo esto, nos ha llevado a reflexionar, que la prevención, la educación, el control y la seguridad vial, que realizan las instituciones privadas y las autoridades, requieren del apoyo con el reconocimiento de la sociedad y el compromiso de los ciudadanos de acatar y respetar las normas y autoridades de tránsito para proteger su vida y la de los demás actores viales.
Los invitamos cordialmente a que hagan parte de esta gran cruzada para salvar vidas en las vías.
Apóyanos, juntos podemos salvar más vidas.
Luis Ángel Ortiz Cardona
Fundación de Seguridad Vial “LANGELORC”




